
La teoría sobre áreas monetarias óptimas – avanzada por el premio Nobel de Economía Robert A. Mundell – estudia la coordinación de la política monetaria entre economías. El caso más notable en la práctica es la Unión Europea. Otras zonas también coordinan sus políticas para disminuir los efectos de las fluctuaciones en las monedas y facilitar el intercambio comercial.
Un ejemplo es la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC) establecida en 1994 y cuyos Miembros son Camerún, Chad, la República Centroafricana, Congo, Gabón y Guinea Ecuatorial. Una característica de la CEMAC es que todos sus Miembros son parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) – la excepción es Guinea Ecuatorial. Pero el país es Observador en la OMC y actualmente se encuentra en proceso de adherirse a la organización.
La economía de Guinea Ecuatorial disfrutó una expansión significativa en su actividad económica resultado de los beneficios de la explotación de recursos petroleros. La gráfica refleja el crecimiento del producto interno bruto (PIB) real registrando cerca de 150% a mediados de los 1990s. Y ese contexto propició que en 2017 el país lograra graduarse de la categoría de país menos adelantado (PMA) de la ONU.
Pero las cifras en la gráfica también registran el subsecuente declive de la actividad económica – primordialmente – por la merma en la industria petrolera en Guinea Ecuatorial. La desaceleración es persistente y los pronósticos del FMI hasta 2030, también incluidos en la gráfica, no superan el 2% anual. Las consecuencias son potencialmente importantes: asumiendo que persista ese nivel de crecimiento del PIB real (2% anual) tomaría más de tres décadas duplicar el tamaño de la economía.
Una opción de estrategia para Guinea Ecuatorial estudiada en la teoría y conocida en la práctica del desarrollo económico – ver, por ejemplo, la contribución reciente del economista Kunal Sen – sugiere promover la transformación estructural. El proceso puede respaldar la producción de bienes y servicios para el comercio internacional. El acceso al mercado global facilitado por la OMC – junto con la predictibilidad derivada de reglas claras – es central para el éxito de esa estrategia de desarrollo económico.
Existen otros efectos que benefician a una economía en proceso de adhesión a la OMC. La economía política de las reformas argumenta que los compromisos externos propician la implementación de reformas internas. Como ilustración, ese argumento fue relevante en el proceso de adhesión de China a la OMC.
Las economías de África central son ejemplos de que las instituciones respaldan, pero no son suficientes para determinar, el crecimiento económico sostenible. Respecto a las expectativas para la región, el Banco Mundial reporta – en su Barómetro Económico de la CEMAC – que el desenvolvimiento de la actividad económica en el futuro será moderado y no anticipa reducciones sustanciales en los niveles de pobreza. Invertir en capital humano, infraestructura e instituciones – tanto domésticas como globales – generará beneficios para las economías de África central independientemente de las inevitables fluctuaciones en los ciclos de negocios y la persistencia de problemas estructurales.











