
Las innovaciones tecnológicas usualmente preceden el diseño y la implementación de la regulación apropiada. Un ejemplo actual es el progreso de la economía digital – incluyendo las aplicaciones de la inteligencia artificial (IA). El presente artículo enfoca atención sobre tópicos relacionados con el impacto del progreso de la economía digital sobre los medios de pago.
Investigadores del FMI exponen sobre varios aspectos de las monedas estables (stablecoins) – un tipo de criptoactivo respaldado por dinero tradicional del banco central. El análisis de los autores incluye – entre otros temas – la volatilidad de las monedas y su impacto sobre los activos relacionados, la conexión con el sistema financiero tradicional y la posible sustitución de monedas, digital por tradicional. El análisis nota que el incremento en el uso de las monedas estables debe ser monitoreado para salvaguardar la estabilidad del sistema.
Un tema relevante es la efectividad de la política monetaria del banco central – la cual opera principalmente a través del sistema financiero – a la luz del incremento esperado en el uso de monedas digitales. Por esa razón algunos bancos centrales promueven sus propias monedas activamente, lo cual implica decisiones importantes. Un ejemplo es la estrategia del Banco Central de China con el yuan digital (E-CNY), a pesar de la cual la adopción de la moneda avanza gradualmente.
El apetito por utilizar monedas digitales, sin embargo, al momento no es universal. Economistas del Banco Central Europeo estudian la actitud de los consumidores en los países de la zona. Los autores reportan una relativamente baja disposición a la posibilidad de adoptar un Euro digital. Una posible explicación es la persistencia de los hábitos de los consumidores.
Como ilustración de la importancia de los avances en la economía digital – incluyendo para la banca central – notamos la creación de grupos especiales por la Reserva Federal de los Estados Unidos. Especialmente relevante para el presente artículo, Kevin Warsh – presidente de la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal – nominó expertos, incluyendo al profesor Charles Jones de la Universidad de Stanford, para servir en el grupo de trabajo sobre ‘Productividad y Empleo’. El objetivo del grupo es (traducción libre del autor): “Analizar el ritmo, el alcance y el impacto económico de las nuevas tecnologías de propósito general — incluida la IA — y explorar las implicaciones para la política de la Reserva Federal”.
La adopción de ideas novedosas puede contribuir con el crecimiento económico. Pero el progreso tecnológico no conduce automáticamente a resultados positivos para la sociedad. El potencial de los avances en la economía digital – incluyendo los que impactan sobre los medios de pago y la política monetaria – es bienvenido, pero debe monitorearse cuidadosamente.










